Los simulacros de examen son una herramienta imprescindible en la preparación. Permiten evaluar tu nivel real, practicar la gestión del tiempo y reducir la ansiedad el día de la prueba. Cuanto más similares sean a la situación real, mejor.
Realizar simulacros de forma periódica te ayudará a detectar puntos débiles y reforzarlos. Además, te acostumbrarás a redactar con fluidez y a enfrentarte a preguntas tipo test bajo presión. No dejes esta práctica para el final, inclúyela en tu calendario desde el principio.